Pinocho y Humberto están hospedados en un lujoso hotel. Han hecho el amor. Pinocho se ve triste. Humberto cada vez esta más a gusto al lado de su guapo marido.
--¿qué te pasa? Estamos de luna de miel.
Pinocho no quiere que se le noten sus sentimientos pero no deja de pensar en Marcos, está muy dolido. No quiere, pero, que Humberto se dé cuenta.
--Pero no estamos enamorados.
A Humberto le duele el comentario:
--¿qué quieres decir que sólo te has casado conmigo por mi dinero?
Pinocho se levanta de la cama totalmente desnudo. Lo mira con cierto reproche:
--¿es que vas a decir que te engañé? Esto fue algo que nos convino a los dos, por eso no sé que sentido tiene estar de luna de miel.
A Pinocho le atormenta pensar en Marcos, saberlo tan lejos. No saber qué debe estar haciendo. Humberto se levanta también. Aunque le atrajera sexualmente nunca pensó que podría llegar a sentir cosas por un hombre como lo está sintiendo por Pinocho. Pinocho mira hacia la ventana. Tiene a Marcos clavado en el alma:
--¿dónde estás?¿qué debes estar haciendo? –pienso.
Humberto , que también anda desnudo, abraza a Pinocho.
--Aunque no sea una luna de miel bueno es un viaje de dos amigos. No tienes que tener esa cara de mal rollo.
Pinocho no sabe qué decir. Le suena el celular.
--No tomes la llamada. Estamos de luna de miel.
Pinocho mira molesto a Humberto , no le gusta que le digan lo que tiene que hacer. Se sorprende al reconocer el número de teléfono de Aitor. No dice su nombre pero le contesta aunque algo brusco:
--¿qué quieres tú?
Aitor sabe que lo que está haciendo muy peligroso, no le conviene tener a Pinocho cerca de Marcos pero no le gusta que esté casado y cree que Pinocho le puede ayudar a eso.
--Creo que tienes que volver… Es Marcos.
Al escuchar ese nombre, Pinocho cree que se le va a escapar el corazón por la garganta. No dice nombre, no quiere que Humberto se dé cuenta que le pasan cosas con Marcos.
--¿le pasó algo?
--Se casó.
Pinocho siente como un puñal que le abrasa, que le atraviesa.
--¿¿qué?¿¿qué?
Humberto está a su lado muy intrigado, quiere saber qué pasa, con quien habla pero Pinocho no le dice nada. Aitor sigue hablando:
--Sí con un tipo horrendo pero con mucho dinero.
Pinocho se muere de la rabia. Está atormentado por los celos. No dice nada, le cuelga la llamada.
--¡¡¿oiga?¡¿oiga?¡ ¡¡maldito negro¡
Aitor se enfurece porque no sabe si Pinocho lo va a ayudar. Pinocho empieza a hacer su maleta. Se le ve alterado.
--¡nos vamos está misma noche¡
Humberto no entiende nada.
--pero me tienes que dar una explicación.
--¡yo no doy explicaciones, yo me voy y tú haz lo que quieras¡
Humberto no imagina lo que está pasando pero sí cree que tiene que estar relacionado con Marcos. No quiere que su esposo esté cerca del que fuera su mejor amigo y solo.
-- yo vengo… Eres mi esposo. Mi lugar es a tu lado.
Humberto se muestra cariñoso con Pinocho pero éste no le dice nada, está muy rabioso. No hace más que maldecir a Marcos.
Al día siguiente, Marcos está encerrado en el despacho que se ha preparado en la mansión. Está reunido con su abogado. Un guardia entra, le dice que hay en el jardín alguien que lo quiere ver. Marcos se sorprende.
--No puede ser, ¿no le dijo quien es?
A Marcos le sorprende que lo vayan a buscar porque nadie sabe donde está El guardia no se atreve a decir el nombre.
--Es que es un nombre ridículo, creo que me tomaron el pelo o entendí mal.
El corazón de Marcos da un vuelco.
--¡Pinocho¡
--¡si, eso me dijo¡ --el guardia contento por no haber metido la pata.
Marcos se sorprende, se emociona. Sale corriendo, siente que el corazón se le va a salir por la garganta. Pinocho se muere de la rabia al ver a Marcos saliendo de esa mansión, con ropa cara. Hubiera querido que Aitor le hubiera engañado pero se da cuenta que no. Marcos se emociona al ver a Pinocho. Sonríe emocionado. Por un momento tiene ganas de gritarle:
--mi amor, viniste
Se traga sus sentimientos. Se coloca frente a él. Los dos sienten escalofríos por todo el cuerpo. Tienen ganas de besarse pero se comportan.
--¿qué haces aquí?
Marcos habla con emoción, con amor, con deseo. Le gusta ver a Pinocho. Éste escupe todo el odio que siente.
--¡comprobar que eres un desgraciado hijo de puta¡
A Marcos le duele el rencor de Pinocho. Por un momento hubiera querido olvidar que estar enemistado y quedarse en aquella noche en la que hablaron de ternura.
--¡tú no vienes a mi casa a insultarme¡
Pinocho mira a Marcos con desprecio.
--¡sí ya me enteré que te casaste con un feo horrible¡
--¡sí, asi es¡¿¿y qué?
Los dos se atacan, se muestran desafiantes.
--¡¿no te da asco hacerle el amor?¡
--Mucho pero como lo hago por dinero…
Marcos se muestra frívolo, lo que quiere es ofender a Pinocho y lo logra.
--¡eres un ambicioso de mierda, sólo quieres dinero¡
--no, tambien sexo... –se muestra frio aunque por dentro se muere.
Marcos es coqueto, le guiña el ojo a Pinocho. Le toca el pecho:
--ahora que soy rico puedo tener un amante.
Se muestra frívolo y despectivo:
--te puedo pagar lo que quieras.
Desea hacer sentir a Pinocho como un objeto sexual. Pinocho da un empujón a Marcos.
--¡aquí el que se prostituye eres tú¡
--¿¿y qué haces con Humberto ? –le reclama Marcos lleno de celos.
Aunque no es cierto, Pinocho siente celos y dice:
--¡A Humberto lo amo, gozo cogiendo con él mucho más de lo que disfruté contigo¡
Es toda una puñalada para Marcos. Hace un esfuerzo para tragarse las lágrimas:
--Yo en cambio nunca he disfrutado con un macho como tú, lástima que solo sirvas para eso, eres simplemente una máquina de coger. Nunca nadie te tomará en serio. Eres un guapo negro con el que divertirse
Los dos buscan herirse y los dos lo han logrado. Se miran con odio. Pinocho entra en su auto. Golpea el volante con rabia.
--¡nunca debiste enamorarte de él.¡
Ya lo ha dicho, Pinocho lo ha reconoce. pero eso nadie lo sabrá. Siempre huyó del amor y ahora al fin ama. Y sufre. Sus ojos llenos de rencor quieren llorar pero él no se lo permite.
--él ama a Humberto pero Humberto es mio...
es su pequeña venganza por que cree que Marcos no lo quiere en serio, que jugó con él para divertirse.
Marcos entra en el dormitorio de Emilio, es muy brusco.
--¡desnudate, vamos a coger ahora¡
Marcos se empieza a desnudar, es muy agresivo.
--¿qué te pasa?
Marcos desea descargar su rabia y Emilio es el más indicado.
--¡¿no es lo que querías?¡
--si pero no asi…
Marcos es violento y Emilio se asusta. Marcos lo tira hacia la cama, le arranca la ropa.
--¡así es la única manera que yo sé… es así o nunca¡
Marcos llega a su departamento. Aitor lo estaba esperando ansioso.
--¿¿Dónde estabas?¡
Marcos lo mira frío:
--¡No tengo ganas de tus reclamos de mujer celosa¡
Agarra una maleta.
--¡haz tu maletas¡
Aitor llora, le suplica.
--No me hagas esto.
Marcos empieza a tirar la ropa de Aitor a su maleta. Éste se le lanza a los pies.
--¡¡te juro que no te reclamaré, pero no me eches de tu vida¡
Marcos lo levanta.
--¡ahora no estoy de humor para tonterías¡
Le impresiona que Aitor esté dispuesto a humillarse por él pero ahora no tiene tiempo de darle explicaciones. Le gusta acostarse con Aitor pero no le gusta que lo absorba tanto, que dependa tanto de él. De todas formas aún se siente responsable de él. Aitor lo sabe, por eso se hace la víctima. Le muestra sus manos. Ya no lleva vendas y finge dolor.
--aún no estoy curado, me duele.
Marcos hace el esfuerzo por mostrarse fraternal:
--Si quieres estar conmigo tienes que hacer lo que yo diga.
Aitor lo abraza con desesperación. Pese a que afirma que le duelen las manos las aprieta con fuerza en el pecho de Marcos.
--¡lo que sea, lo que sea¡
--Haz tu maleta.
Aitor pone carita triste.
--¿Dónde quieres que vaya?
Marcos acaba conmovido. Le sonríe y dice:
--Nos vamos, a una gran casa. Ahora soy rico.
Marcos se muestra serio. Aitor se queda más tranquilo. Habla contento aunque sorprendido.
--¿Cómo que eres rico? ¿te sacaste la lotería? ¿y porqué tan triste?
Marcos no lo mira.
--Me he casado.
Aitor siente una punzada de celos, dolor y rabia.
--¿¿con quien?¿¿¿Cómo?¿¿porqué?
Siente que el mundo se le viene encima.
--Es un tipo feo, un pobre diablo. Nos va a dar todo lo que necesitamos.
--¿¿¿¡TE VENDISTE?¡ --le reprocha Aitor a Marcos.
A Marcos le molesta esa escena de celos y lo que más le molesta es que Aitor dice la verdad en sus palabras.
--¡¡tú no eres quien para hablarme de esa manera¡
--¡estamos juntos¡
Los dos gritan alterados. Marcos habla con furia que nace de la bronca por todo lo que le está pasando, por la boda de Pinocho, por su propia boda. Aitor hasta llora. Su furia nace de los celos, del dolor.
--¡tú y yo no somos nada¡ --Marcos.
--¡me dijiste que me querías¡
Aitor trata de aferrarse a cualquier palabra para mantener a Marcos a su lado. Marcos trata de justificarse para alejar cualquier responsabilidad.
--¡Nunca dije eso pero los amigos también se quieren¡
--¡te burlaste de mi¡
--¡somos amigos a mi me gusta acostarme contigo¡
Aitor está llorando y Marcos no soporta verlo llora. Se pone en cuclillas. Es cariñoso con él.
--y podemos seguir haciéndolo... si Emilio no se entera..
Marcos le guiña el ojo seductor. Se siente responsable de él y no quiere dejarlo solo...
Aitor le promete su silencio. Se va con Marcos. Entra con él en la mansión.
--¿y él quien es? –pregunta Emilio.
Marcos no se detiene a hablar con su marido:
--Un amigo.
No le da más explicaciones. Se queda triste. Aitor sigue a Marcos y acaban haciendo el amor. Marcos se queda fumando.
--y ahora vete, elije cualquier habitación que quede libre.
Aitor lo abraza:
--quiero quedarme contigo.
Marcos lo mira con dureza:
--¿prefieres irte de esta casa?
Aitor obedece. Se traga su rabia aunque la descarga en Emilio al que encuentra en el pasillo. Emilio lo fulmina con la mirada al verlo salir de la habitación de Marcos desnudo. No se atreve a decirle nada. Está empezando a sentir cosas por Marcos pero está solo y carente de pasión. Aitor es muy atractivo y le gusta. Sería un buen consuelo si Marcos le falla. Le duele el rencor que ve en los ojos de Aitor. El chico lo ve como un rival. Emilio no siente celos. Le pone cachondo pensar que esos dos guapos tienen sexo y le gustaría verlos. Aitor se acerca a él. Le habla con mucho desprecio.
--¡¿No te da pena tener que pagar por acostarte con alguien?¡
--Estas en mi casa ¿¡como te atreves a hablar asi?
Emilio trata de hacerse respectar pero Aitor se da cuenta que es inofensivo. Le habla muy altanero
--¡esta casa también es de Marcos y yo soy su hombre¡
--yo soy su esposo –dice Emilio timido.
Aitor se le ríe. Le habla con rabia.
--¡que el que comparte la cama con él soy yo porque tù le das asco… sólo está contigo por dinero¡
Aitor se va riendo y Emilio entra en el cuarto de Marcos furioso. Éste está desnudo haciendo flexiones en una barra de hierro que él mismo ha hecho colocar en su habitación.
--¡ya sé que has metido a tu amante en nuestra casa, pues quiero que cojas conmigo como coges con él¡
Emilio, muy excitado, le roza los genitales aprovechando que tiene las manos ocupados. Marcos le da una patada. Lo tira al piso. Luego salta al suelo y le dice furioso:
--¡Tocame de nuevo y no me vuelves a ver el pelo¡
--¡soy tu marido, tengo derechos¡ --dice Emilio llorando de rabia.
--¡y estoy a tu lado…pero a la fuerza no¡ --grita Marcos furioso.
Emilio llora.
--¿¿Por qué me haces esto? Te lo he dado todo y sólo te pido un poco de amor.
Marcos lo mira con ironia:
--¿amor? Tú lo que quieres es coger… tranquilo, te conseguí a alguien.
--¿de qué hablas? –dice Emilio levantandose.
Marcos está empezando a vengarse y Emilio lo va a ayudar.
--Me enteré que nuestro amigo Aguirre está en la ruina. Ha hecho malas inversiones y nosotros vamos a comprar su agencia
Emilio siente una fuerte atracción hacia Marcos, está empezando a amarlo y le duele ver tanto odio en su mirada. Marcos sigue hablando:
--Le hemos prometido que tendrá trabajo pero no sabe que tú lo humillarás.
--¿yo?
Marcos pretende pagarle a Aguirre con la misma moneda, que se tenga que acostar con alguien que no desea por trabajo. Marcos ríe victorioso.
--¡la cara que pondrá cuando sepa que tú eres su jefe y que se tiene que acostar contigo¡ ¡¡me lo tienes que grabar todo para que lo vea¡
Emilio mira a Marcos dolido de que lo trate como una propiedad más de las que ha adquirido tras la boda. Marcos le dice con burla:
--No te hagas el decente que recuerdo que todos comentabas que te gustaba él, que siempre le mirabas el culo… ah, perdona… que a ti te gustan todos.
A Emilio le duele el desprecio con el que le habla Marcos. Es cierto que siempre deseó a su jefe, que le excita la idea de poseerlo pero le duele que Marcos lo humille.
--¿porqué eres así conmigo? –solloza.
-¿¿no es lo que querías, coger? ¡No es mi tipo pero a ti seguro que te gusta, pasarás un buen rato humillando a ese tipo, que sea tu esclavo sexual… ¿a poco no te apetece? –irónico y frívolo.
--Yo quiero hacerlo contigo.
Emilio quisiera que Marcos fuera cariñoso con él pero es muy frío:
--¡yo me acostaré contigo el día que haya visto el video en el que le haces pagar a Aguirre como me humilló, así me demostrarás que te importo¡
--Lo haré.
A Emilio le duele que Marcos no le agradezca, que sea brusco.
--¡ya te puede ir¡
Emilio llora tras la puerta, Marcos empieza a tirar por los aires todo lo que encuentra a su alcance.
Emilio y Marcos se han casado. Emilio le mira culo, paquete, lo recuerda en las fotos tanga y se muere de ganas de arrancárselo. Marcos no lo trata mal pero tampoco especialmente bien. Es simplemente como si estuviera haciendo un negocio.
--¿quieres que vayamos ahora al hotel? Tienes ganas ¿no?
Emilio está que salta de una pata. No puede creerlo. Marcos es suyo.
--¿vamos a hacerlo?¿vamos a hacer el amor?
--claro... somos un matrimonio. No es ¿eso lo que querías?
Emilio está nervioso. Casi no se atreve a tocar a Marcos.
--Mi marido… eres mi marido.
A Marcos le pone nervioso la ansiedad de Emilio. Fuerza una sonrisa ante el juez:
--es que mi esposo es muy emotivo.
El que Marcos se refiera a él como a su esposo es música celestial para Emilio. Lo mira como si estuviera mirando a un Dios. Marcos lo va arrastrando hacia el exterior.
--Emilio, por favor, no me mires como si no te creyeras que nos hemos casado.
Emilio está casi en shock. Es tan feliz que le parece mentira. Tantos años viendo a todos esos guapos de lejos y ahora por fin tiene a uno sólo para él. Y además casados con lo que eso implica.
--es que no me lo puedo creer
--bueno eso era el acuerdo pero no quiero que todos sepan que me compraste
Marcos se siente un miserable cada vez que piensa que se está prostituyendo y a Emilio le sabe mal.
--No me gusta que hables así. No es muy diferente lo que hemos hecho a todas esas mujeres que se casan para que el marido las mantengan.
--Si pero te tienes que acostumbrar a que estamos juntos, vamos a llevar un matrimonio lo más normal posible. Vamos a tratar de salir de ésta lo mejor que pueda
Emilio lo mira con ansiedad.
--¡eres mío… eres mío¡
--¡No soy de de tu propiedad¡ --Marcos molesto.
Emilio trata de disculparse pero Marcos no le deja hablar. Lo agarra del brazo muy brusco:
--¡ya que lo único que quieres es coger pues vamos a salir de esta¡
--Quiero disfrutar de mi marido pero quiero que sea especial
Marcos es frío y brusco y eso le duele mucho a Emilio que lo complace en todo lo que le ha pedido. Autos de lujo, una mansión:
--¿está todo como querías? -Emilio.
--sí, voy a darme una ducha…
Emilio se queda solo porque Marcos va muy deprisa. Emilio no puede resistir la tentación.
--¡es mi marido, es mi marido¡
Además la casa es de ambos. Tiene todo el derecho a entrar en la que de hecho es la habitación principal. Emilio entra en el momento que Marcos se está bajando el bóxers. Siente toda una explosión dentro de él al ver su tierno trasero. Marcos siente los jadeo de Emilio y se sube el bóxers.
--¿Que quieres?¿qué quieres?
--bueno eres mi marido, tengo derecho a estar aquí ¡quiero verte desnudo¡ --Emilio ansioso y desesperado.
Marcos siente que Emilio lo está tratando como ganado. Entonces se saca los bóxers hasta la rodillas.
--¡aquí tienes lo que has comprado… toma la mercancía y luego me dejas en paz¡
Emilio traga saliva. Está en shock. Marcos desnudo es mucho más guapo de lo que pensó. Marcos se tumba sobre la cama. Se va sacando el calzoncillo. Se aferra a los barrotes con la mano. Cierra los ojos.
--¡apurate –brusco.
No es como Emilio soñó pero desea tanto a ese chico. Lo toca enloquecido, lo chupa. Marcos aprieta los ojos con fuerza, llora de rabia, de impotencia siente asco hacia sí mismo, está muy tenso y a Emilio le duele disfrutar haciendo sentir mal a Marcos.
--Por favorr, no me hagas esto.He pagado mucho por ti, creo que me merezco disfrutar, no sentir que te estoy violando.
Marcos se levanta molesto.
--¡ya tuvo que salir el que me compraste¡
Emilio mira a Marcos desesperado:
--No, yo quise decir que…
Marcos no lo deja seguir:
--¡En el fondo no eres tan distinto a Aguirre… sólo que más desesperado¡
Emilio llora:
--¿¿porqué me haces esto? ¡Aguirre se burló de ti y yo te lo he dado todo¡ ¡¡Eres mi marido, no te pido algo que no sea normal¡
--¡pero no somos perros, entiendo que estés desesperado pero si quieres que nos llevemos bien deja que tenga mi tiempo… no me presiones¡
--Hoy para mi es el dia más feliz de mi vida, sólo quería… --Emilio triste pero Marcos lo interrumpe.
--¡sexo… para eso me has comprado ¡¡sé que estás desesperado pero hoy no, si quieres que sea hoy te tendrás que buscar a otro¡
--¡pero yo quiero que seas tú ¡ --loco de deseo.
Marcos se sienta en la cama. Lo mira angustiado.
--¿y porque yo?
Emilio se pone delante de él. Lo mira en una mezcla de deseo y ternura.
--Nunca he sido feliz, sexualmente he estado frustrado y sí quiero sexo, quiero sexo con un guapo pero deseo que tú seas el primero que me hagas disfrutar del sexo. Tú eres el que me gusta.
Marcos mira a Emilio agobiado:
--y porque yo?¿porqué tengo que ser yo?
Emilio no quiere hacerle sentir mal pero están casados. Es el minimo derecho que tiene. Se pone en cuclillas. Se le acaricia la mejilla y le dice:
--No lo sé. Tengo todas las fotos que tomó Aguirre con y sin consentimiento de los modelos Eran mis momentos de sexo más felices¿porqué tú? No lo sé… en ti encontré lo que buscabaBelleza pero a la vez ternura, alma.
Marcos no dice nada, deja que Emilio lo besa entre lágrimas:
--Yo sé que para ti tal vez sea difícil de entender pero yo no siento que te haya comprado, yo estoy viviendo un sueño, para mi es un sueño estar contigo. Ser amigos, estar juntos
--tener sexo –le reprocha Marcos.
Emilio se muestra desesperado:
--¿Cómo estarías tú si nunca hubieras podido coger con alguien que te gusta?
Marcos se levanta. Brusco le dice ofreciendo su desnudo cuerpo.
--Puedes tener mi cuerpo, no me opongo.
Emilio lo desea tanto:
--pero es que no quiero sentir que te obligo.
Emilio lo abraza desesperado:
--sólo te pido que me des una oportunidad, que tratemos de llevarnos bien. Te juro que no te pondré las cosas difíciles cuando te quieras ir de mi lado.
Emilio mira a Marcos lleno de deseo y le suplica:
--sólo una vez… me gustaría hacer el amor una vez. Cuando tú quieras pero que sea bonito.
Marcos siente culpa, Emilio es una víctima de él. Lo mira con compasión. Le da un ardiente beso que lo derrite aunque luego lo deja con ganas de más:
--te juro que vamos a hacerlo pero no hoy… espera que yo te diga
--¡sí,. Sí… haré lo que me pidas¡
Marcos siente tristeza por él. Le despierta cero libido. Acostarse con él va a ser un mal trago pero es consciente que debe hacerlo y eso le hace sentir mal. Le desespera tener que hacer algo que no le apetece pero a la vez le toca el corazón ver a Emilio tan entregado. Marcos agarra su ropa y se va desnudo. Emilio está enloquecido de deseo, ver desnudo a Marcos y en movimiento le ha creado una mayor frustración y ansiedad. Trata de calmarse
--es mio, es mío. Es sólo cuestión de tiempo…
Marcos se viste deprisa. Sale y entra en uno de los lujosos auto que hay en la mansión. Golpea el volante con rabia. Se le escapa una rabia. Se ha metido en algo que no quiere, que lo lastima y culpa de todo a Pinocho.
--¡maldito seas, maldito¡
Marcos está furioso, llora de rabia por el desamor de Pinochoi.








Marcos se levanta de la cama en boxers. Aitor duerme plácidamente pero él no puede dormir. Los recuerdos del pasado que ha querido borrar se le golpean uno y otra vez. Revive como si fuera presente su ilusión cuando fue a pedir trabajo a Aguirre, como se dejó dominar por él y como su desesperación lo llevó a acostarse con él porque él le dijo que sólo así le daría el trabajo. Nunca pensó que se vendería de esa manera y menos que volvería a venderse. Su boda con Emilio está haciendo que ese suceso que quería que se quedara en su pasado esté de nuevo de actualidad. Siente como si fuera ahora la misma rabia que sintió hacia Aguirre entonces. No puede dormir. Va hacia el baño a mojarse la cara. Se mira al espejo y le parece ver a aquel Marcos lleno de dolor que lloraba por la humillación que le había sometido Aguirre. Esa misma noche fue cuando conoció a Pinocho. Le parece que ha pasado tanto tiempo. El rencor y el odio que le despierta Aguirre más el despecho porque Pinocho está con otra se mezclan confundiéndose ambos dolores. Una voz dentro de él le dice que no lo haga, que su boda con Emilio sólo lo humillará más pero otra vez le recomienda que siga adelante. Lo más importante es que estar a la misma altura que Pinocho, desea tener poder. La idea de poder vengarse de Aguirre es una deuda que tiene con su pasado pero no es lo que más le preocupa.
--¡maldito Aguirre¡
Mientras su cuerpo se cansa por las flexiones, Marcos no deja de dar vueltas a su próxima boda. Ya lo tiene decidido, quiere ver la cara de Pinocho cuando se entere.
--pero no le dolerá eres un iluso.
Sacia su rabia con esfuerzo físico.
--¡maldito Aguirre¡
Ha tratado de superar el rencor para que no lo venza. De hecho su "relación" con Pinocho ha hecho que olvidara estos sentimientos. Siente mucho rencor hacia él.
--¡tengo que demostrarle que yo también puedo cazar a un millonario¡
Le gustaría pensar que Pinocho va a sufrir con su boda pero no lo cree y eso le entristece.
--¿a quien quiero engañar? --se dice con amargura entre flexión y flexión-- a Pinocho le dará igual pero él no me ama como yo lo amo a él.
Y es un amor que le duele en lo más profundo de su ser. Va más rápido en sus flexiones no quiere pensar. No quiero llorar. Trata de ahogar las lágrimas que brotan de sus ojos. Lágrimas por Pinocho. Por más duro que le dé a los ejercicios no puede evitar el sufrimiento.
--Si a Pinocho le da igual que me case almenos le demostraré que no siento nada por él.
Y aunque eso no sea cierto para nada pues alivia un poco su ego herido. Acaba cayendo al suelo, sudado. Agotado. Atormentado. No deja de darle vueltas a su próxima boda. Nunca pensó en el matrimonio y menos en las circunstancias en que lo va a hacer. La razón y el corazón le dicen cosas distintas. Se va a dejar llevar por la venganza pero no puede evitar temer ser una vez más humillado como le pasó con Aguirre.
--con Emilio no me pasará. Aguirre nunca me perdonó que lo despreciara. Seguro que los otros se le regalan y encima luego lo alaban pero yo le hice sentir mi rabia y seguro que eso es lo que no me perdona.
Piensa en Emilio, en la ilusión que siente por el. Es un negocio no quiere llevarse llevar por sentimentalismo.
--Emilio va a poner el mundo a mis pies..
Aguirre era sólo lujuria y en Emilio ha visto mucha ternura. Le conmueve la devoción de Emilio hacia él, el que esté dispuesto a todo por él. Aunque está decidido a casarse no está convencido de hacer lo correcto. Se saca el boxers. Va hacia la ducha para sacarse el sudor. Mientras el agua recorre su desnudo cuerpo va dando vueltas al asunto de su boda.
--No tengo que dudar... Si me vendí al desgraciado de Aguirre que no me dio nada a cambio... Emilio me lo da todo, va a poner una fortuna en sus manos y de hecho no me pide nada... Seré su marido, lo normal.
Le conmueve que Emilio no le pida nada antes, que él se fíe sin conocerlo.
--Emilio me va a ayudar. Yo lo hago feliz en la cama... y punto.
Pero una voz dentro de su consciencia no deja de repetirle que se está prostituyendo, que se prostituyo con Aguirre y ahora hará lo mismo con Emilio. Da un golpe en la pared furioso.
--¡no... Emilio va a ser mi marido... otra cosa es que sea un matrimonio sin amor por ambos lados¡
Son muchas las cosas que pasan por su mente. Aitor se despierta en la cama. Le gusta tener a Marcos controlado.
--¡¡Marcos...¡¡Marcos¡ --grita sofocado al no verlo a su lado.
Marcos se siente comprometido con Aitor. Lo cuida como si fuera su hermano pequeño. Sale corriendo, mojado y desnudo.
--¿¿qué pasa? --le dice preocupado.
--¿qué hacías?
--¿y para eso me molestas? Me estaba dando una ducha... ¿no ves?
Marcos ha sido brusco y entonces Aitor se hace la víctima. Muestra sus manos vendadas.
--¡perdón por ser un inútil¡
Aitor finge que llora y Marcos no soporta verlo mal. Es cariñoso con él.
--¿qué necesitas?
--que me abraces.
--Espera que antes me seque.
--No, ya te calentaré yo.¿porqué ya que estamos despiertes no lo hacemos?
--¿ahora?
Aitor pone cara de pena:
--es que es lo que más me relaja...
A Marcos no le apetece pero no le sabe decir no a Aitor. Marcos quiere hacerlo sentir como un hermano y Aitor quieren que hagan el amor a todas horas para que luego Marcos no le pueda reclamar que no son una pareja.
Al día siguiente, Aitor está tumbado en el sofá. Marcos se prepara para salir.
--No te vayas ¿qué voy a hacer sólo?
Como siempre Aitor trata de despertar la lástima de Marcos pero no lo logra.
--tengo trabajo.
Es una excusa que Aitor no puede rebatir.
--pero vuelve pronto --dice Aitor pidiéndole un beso.
Aitor se siente el marido de Marcos pese a que éste le ha dejado claro que no son sólo amigos. Aunque Marcos se siente responsable de Aitor le cansa tener que estar todo el día a su lado. La excusa del trabajo le da un margen. Sí, sí va a la obra pero para decir que no va a volver más. No da explicaciones, sólo dice que le salió una oferta mejor. Al rato se presenta en el hotel de Emilio. Éste cree que está en el cielo.
--¡viniste¡
Emilio siente que es tan maravilloso lo que le está pasando que temía que hubiese sido un suyo. Marcos se muestra distante.
--claro, vamos a casarnos... es lo que quieres, ¿no?
Emilio hace que sí con la cabeza mientras que da un repaso al cuerpo de Marcos. ¡¡suyo... va a ser suyo¡ ¡¡No se lo puede creer¡ Marcos le presenta un abogado que se ocupará de sus asuntos. Emilio firma todo lo que le da Marcos sin ni leerlo. Eso llena de ternura a Marcos. Le emociona que para Emilio sea tan importa él. Emilio sólo piensa en una cosa ¡tendrá a un chico guapo a su lado¡
--¿¿la boda?¿¿cuando es la boda? --no hace más que preguntar.
--¿qué les parece en 15 días? --dice el abogado.
Marcos dice que sí y Emilio casi se desmaya. Desea tanto a ese hombre. Siente que lo está empezando a amar. Desea besarlo y abrazarlo pero no lo hace. Se mantiene distante para mostrarle a Marcos que quiere, pese a todo, hacer las cosas bien.
15 días después... En la más estricta intimidad y vestidos de calle, Emilio y Marcos compadecen ante un juez. Emilio suspira enamorado. Siente que está amando a ese hombre. Y como no amarlo. Tan guapo y va a ser suyo. Sus ojos recorren toda la anatomía del guapo Marcos.
--¡Mio, va a ser mio¡ --dice para sí.
Emilio mira a Marcos, lo tiene tan cerca. Marcos no lo mira, va a lo suyo. Está tan serio pero ¡es tan guapo¡
--¡y va a ser mio¡¡ --piensa Emilio.
No puede creerlo. Tiene que ser un sueño. Sí, eso será. Cuanto más mira a Marcos más le cuesta creer que en cuestión de unas horas tenga a ese guapo desnudo sólo para él. El juez repite sus nombres, sus datos. Emilio está al lado de Marcos, se está cansando con él. No presta atención a lo que le dice el juez. Marcos es tan guapo, ya nunca estará solo. Marcos estará a su lado. Emilio está muy ansioso. Se le han hecho tan largos esos días. Temía que algo pasara que estropeara el enlace. Marcos es el primero en final. Es un buen negocio que quiere controlar. Luego Emilio, los testigos que son del equipo de limpieza.
--Yo los declaro unidos en matrimonio
Emilio rompe a llorar. No es un sueño. O sí lo es. Es su sueño que se hace realidad. Desea besar a Marcos pero éste está solo pendiente de su certificado y Emilio no se atreve. Le mira al trasero y vibra. Va a ser suyo, ese hombre va a ser suyo. Son un matrimonio y tienen un trato. El sexo es fundamental. Emilio casi se desvanece al imaginárselo.